Amplificador de Emociones 3: como gordita en tobogán
Amplificador de Emociones 3: como gordita en tobogán
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-¡Bueno!, se encuentra Omar.
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-¿De parte de quién?
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-de Luis de Chango Macho.
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-¡Soy yo!, pero no te recuerdo…
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-nos conocimos en la Plaza de Santo Domingo,
estábamos tocando, ahí nos viste y dijiste que te gustó como tocamos.
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-¡Ah!, si, si, ¡si ya recuerdo!
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-¿qué pacho, como estamos?
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-pues bien, bien.
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-¿cómo va el grupo?
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-bien, de echo por eso te llamo,
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-dices que estás en una estación de radio y…¿supongo
que sabes manipular audio?
-
-sí, así es, no mucho pero si.
- -¡excelente!, quería ver si nos puedes ayudar a
arreglar unas canciones que grabamos con una cámara de video, queremos hacer
nuestro "demo" pero no sabemos como bajarlas a la “compu” y no tenemos programas
para la edición.
- -¡Ah!, eso es fácil de hacer, si quieres vente
con tus cosas y aquí lo hacemos; sirve que aprendes para que a la próxima lo
intentes tú.
- -¡Va, va!, ¿cómo llego allá?
En
mi casa vivimos tres y media personas, es decir, papá, mamá, yo y la media
personita quien es mi sobrina de diez años. Recuerdo que Luis vino por primera (y única
vez) a mi casa un viernes, la cita era a las tres de la tarde (tenía que
recoger a Areli de la guardería, salía a las dos) y ya llegada la hora por no
se que cuestión lo hice esperarme como veinte minutos, cuando llegué por el se
notaba algo desesperado pero como siempre me recibió con una sonrisa y un
abrazo.
Llegamos
a mi casa, como es mi costumbre, le ofrecí algo de beber y de comer; pasamos a
mi oficina (en realidad es mi habitación pero siempre he realizado todos mis
tratos de negocios ahí, ya que es donde tengo todo mi material y si no
estuviera mi cama y ropero nadie sabría que duermo ahí), cheque el material en
la cámara y busque mis cables para iniciar el traslado del audio. El maldito cable era demasiado corto y
tuvimos que correr al Steren para comprar uno que se adecuara a nuestras
necesidades.
Regresando
de la tienda de electrónica, iniciamos el traslado de los audios, comimos (no
recuerdo qué) y seguimos la edición. En
realidad el trabajo fue demasiado sencillo, en la edición, masterización y salida a formato digital no
tardé más de dos horas,
Eran
las seis y media cuando el trabajo quedó finalizado; por teléfono Luis me había
pedido que le diseñara una propuesta de logotipo para su banda y me explicó un
poco el concepto que manejaban pero en realidad me quedé como si no me hubiera
dicho nada y se lo dije, como mayor referencia me dio un grupo para mi
desconocido, “Rage Against the Machine”, me dijo -¡Escúchalos, son muy buenos,
nuestra música se parece mucho!- el chiste es que le hice un diseño de logotipo
que según me contó después, no le había gustado nada, ya que parecía de grupo
de Pop. A las siete de la noche lo
acompañé a la parada del autobús (otra de mis costumbres) y de igual manera
como nos saludamos, nos despedimos.
Minutos
antes de subirse al camión me dijo una frase que me “me movió el tapete”:
-Andamos
buscando mánager, ¿te avientas?
¡Piénsalo y me hablas!, ¡cuídate, estamos en
contacto!
continuará...
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