Amplificador de emociones 4: "lo que nos pertenece"

Amplificador de emociones 4: "lo que nos pertenece"

Ahora que lo pienso bien, mi vida se ha encaminado en el rumbo que está por decisiones raras que he tomado, una de ellas fue el convertirme en "manager" de una banda de rap-metal cuando ni siquiera conocía el género, no tenía conocidos en el medio, no tenía ni la más puta idea de lo que tenía que hacer para hacer que un grupo se diera a conocer. La experiencia que tenía -y por la que creo que se fijaron en mi estos tipos- era la de ser un incipiente y poco constante locutor de una novel estación de radio por internet (www.bytesradio.com aún en funciones), hablar de metal... más bien, de nü-metal en esa estación y verme "rudito" por la gran barba que en esos tiempos me gustaba dejarme.


     Como ya me había echado el paquete, empecé a preguntarle a mis tres conocidos qué es lo que debía hacer para tener éxito, sus respuestas siempre fueron muy escuetas: promocionarlos en radio, conseguirles tocadas y lograr que no se separen. Las primeras dos medianamente lo conseguí por al rededor de dos años; en la tercera fracasé rotundamente.

     Recuerdo que lo primero que hice fue diseñar un logo poderoso para la banda, algo que dijera que eran de barrio (de uno especialmente bravo), que la música que se escucharía tenía contenido y poder y además de todo, usar las referencias que ellos me habían pedido que pusiera. 

     El nombre de la banda era Chango macho. Ese nombre no era idea original de ellos pero habían pedido permiso a uno de sus amigos, el que lo creó, para usarlo. El nombre hacía referencia a uno de los grandes santos de la santería: Shangó... un problema más, no tenía idea -y aún sigo sin tenerla bien a bien- de lo que es la santería y lo que representa este santo.

     El logo quedó a tres colores: negro como base y detalles en blanco y rojo. Usé una fuente llamada "Punk" como grafía y entre los símbolos de esa fuente tomé las comillas francesas simples como detalles del mismo. La primer palabra quedó en minúsculas por la informalidad de la misma-hacía referencia a "los chavos, la banda, los morros, los changos esos". La segunda palabra, totalmente en mayúsculas, era la que tenía la fuerza, representaba sí, la masculinidad pero también el valor de la raza, el no rajarse ante la adversidad. Arriba de la palabra "chango" coloqué una imagen del santo en dibujo a pluma y detrás de todo, un par de manchas de tinta roja simulando un cuerpo decapitado.  Al paso de un mes, logré convencerlos de quitar la efigie del santo y dejar sólo lo demás para que no se confundiera con un grupo de música religiosa.

     El logo les encantó a todos, incluso al "Henrru" que era el más "mamoncito" de todos porque ya había estado en otras banditas de garage antes del "chango". A partir de ese momento, tuve control total de la imagen de la banda, cualquier cosa que se tuviera que diseñar, dibujar o hacer para publicidad, tenía que aprobarla yo.

     Siendo poco modesto, debo decir que quedó un gran logo, varios grupos y bandas lo alabaron, incluso gente de renombre en el medio del rock como Pako Gruexxxo (RIP). Les gustó y decían que sí representaba lo que era el grupo. Fue mi primer diseño para el mundo del rock y llegó a latitudes que jamás sospeché. Más adelante hablaré de eso.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
estuvo muy feo tu cuento.

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